Hace poquito, me saludaba vía Facebook una joven doctora, amiga y complueblana. Me disparó, como quien espera agazapado entre matorrales, escopeta sobada, a que pase la presa. Me preguntó que cómo iba eso de “emparejarme”, por la novia y esas cosas. Respondí sin titubeos que “fracasé” otra vez. Y a ella le pareció rarísima mi respuesta, por lo fácil y dispuesto que talvez le parecí.
Probablemente una de las enseñanzas que adquirí en mi camino de éxitos y fracasos en ese mundillo de locuras que es la relación de parejas, es que sólo el amor debe unir, y si este se esfuma, entonces no vale la pena nada, lo cual no significa no deba luchar por retener a quien se ama. Esta convicción me ha valido para superar las garras del desamor, y para rescatar lo que casi nunca se pierde, que es una dosis significativa de cariño, marcado por el respeto a la humanidad de la ex pareja, y una pizca de nostalgia, que bien manejada, ayuda a la amistad a sobrevivir. Comprendí que casi siempre se puede ser amigo o amiga de quien fue pareja. El tiempo se encarga de aplacar los demonios del desamor, y combate el rencor. Lee más »
¡Amayita, la chiquita… la chiquita de papá..! Cuando era muchacho me gustaba caminar en solitario por los senderos de los mon¬tes a veces frescos y otras calurosos de Los Arroces. Me servían esas caminatas para soñar, para meditar y para darle forma al futuro que anhelaba. Entre esas reflexiones y tomas de decisiones estaba la composición de mi familia. Me decía que casaría una sóla vez (¡y me he divorciado dos!), que haría todo de manera que con quien me casara fuera mi eterna compañera. Pero lo que ahora más me extraña es que a esa edad, entre los 9 y los 13 años, quería tener dos hijos, sí, DOS HIJOS (¡y tengo dos hijos y TRES HIJAS!). Lee más »
Tía Juana, hermana de mi madre, sucumbió ayer viernes 6 de mayo ante su enfermedad y ante la ineficacia, la complicidad policial y judicial, y ante la delincuencia y la violencia que genera el narcotráfico en nuestros barrios. Había luchado desde niña contra la adversidad. Era ella otra historia más de la mujer que enfrenta sola la crianza de sus hijos, con todo lo que significa. Aún así, logró que casi todos obtuvieran títulos universitarios o técnicos. Hizo su aporte a la Patria. Tuvo siete hijas y un varón, Amaury. Lee más »
Por Nelson Marte, periodista, estratega político y mejor amigo.
No los convocó el Estado, no los llamaron los partidos. No les ofrecieron dádivas, ni cherchas. No los presionaron. Ni les informaron oficialmente de la caminata última a lo largo de la vera del azul Caribe que tanto amó.
Detuvieron el afán por ganarse algún mal peso. Estacionaron la yipeta tirando el saco sobre el asiento. Hicieron esperar a su lujuria de amantes furtivos. Echaron al aire el temor de apretujarse “en los tiempos del cólera”.
No les importó que sus peinados y su cachet se estrujaran. Los niños no entendían “el reperpero”, habría dicho El Gordo. Ellos, todos ellos, con el sol y el cielo por testigos pelearon su espacio para extender la mano hacia Freddy que volaba con toda su humanidad por Las Américas.
Nada del otro mundo. Es sólo que Freddy camina con la muerte, se le ríe a carcajadas mientras le abre sus brazos buenos con ese divertido gesto suyo, desafiante y amigo, que fue sello de su compromiso con la vida.
Es sólo que Freddy se nos mete más adentro, y se queda para siempre entre nosotros
Abril, 24/28 de abril de 1965, una fecha que deberá permanecer grabada en piedra en la memoria del pueblo dominicano. Porque es un recuerdo de que este pueblo ha sabido colocarse a las alturas de las circunstancias en diversos episodios en que dominicanos “sin juicio y sin corazón”, armados de la traición y el engaño, conspiraron contra la salud de la Patria. Lee más »
Duermes. Duermes silenciosamente bajo el oscuro cielo, sin estrellas, de esta ciudad inhóspita. Y yo, mientras, muerdo el humo de la distancia, del olvido y la soledad; aullo, olfateo tu piel y me resisto a caer vencido ante lo inevitable.
Amanecerá y el día se mezclará entre ruidos, sudores y clamores de la gente y sus miserias. Y tú te confundirás entre la cotidianidad irascible y el vaivén de tus confusiones.
Y yo, sumergido en el desasosiego y la espera, te veré llegar, casi vencida, pero con tu risa intacta, tus manos ansiosas y tus ojos inquisidores clavados en los míos. Por un instante se dentendrá la sinfonía salvaje de ruidos citadinos, el estómago se elevará unos centímetros y la dermis cambiará de tono y textura. No habrá palabras, ni reclamos ni confesiones. Un beso leve, inmortal, reinará. Para la memoria, el resto ya no importará.
Acabo de mirar un video enhttp://www.soydominicano.net y la verdad es que uno no deja de sorprenderse de la arbitrariedad, barbarie e irracionalidad con que la Policía Nacional actúa frente a la gente más humilde, contra los pobres. Porque nunca he visto nada parecido cuando se trata de narcotraficantes de gran fuste, cuando los van a arrestar o incautarse de cualquier bien, nunca observo violencia de parte de los agentes de la uniformada, a ellos los protegen, los llevan tomados decentemente del brazo, sin palabras ofensivas, sin bombas lacrimógenas ni balines disparados a mansalva, en fin, los tratan como debe ser. Pero cuando le toca a la gente olvidada de Dios (y peor, del Estado dominicano), que se van a vivir en tierras de ese mismo Estado, y aparece un cuellito blanco que desea apropiarse de ese terreno, entonces ahí si, ahí hay que actuar como si esas personas no fuesen ciudadanos, y son tratados con toda la brutalidad que les he posible.
El video trata de un desalojo a una familia, mujeres y ancianos incluidos, parece que en Tamboril, en que los agentes policiales hacen uso excesivo de la fuerza, disparando gases lacrimógenos y sus escopetas de perdigones. El saldo no se deja esperar: dos hombres y una mujer con distintas heridas de bala y destrucción de la casita y los ajuares de la familia.
¿Dónde está el respeto a los Derechos Humanos? No es la vivienda un derecho que debe ser garantizado por el Estado a toda persona? ¿Por qué la Policía, con la anuencia de la Justicia, agrede salvajemente a una familia, la cual alega que la parcela que se intenta desalojar no es la corecta, en lugar de dilucidar civilizadamente en los organismos competentes el conflicto, y una vez establecida la verdad, entonces buscar una alternativa a esos ciudadanos para cumplir con la obligación del Estado de garantizarle vivienda?
Pero no pasa nada. Los agentes y el fiscal presente que permitió tal brutalidad no recibirán ninguna sanción. Al Gobierno no le importa eso. Son ciudadanos de tercera categoría, y por tanto sólo cuentan el 16 de mayo de cada año electoral. Aparte de eso, no existen. Por ello se repiten hechos similares en todo el litoral nacional. Pero claro, en los foros, nacionales e internacionales, nuestras autoridades abren la boca más grande que un hipopótamo para proclamar que en este país se vive un estado de derecho, que aquí la gente está mejor que en Suiza porque el crecimiento económico es el más alto de América Latina… y mil barbaridades más.
Sencillamente, nuestra gente pobre, que es la mayoría, está desamparada, no se les respeta y para muestra, este video.