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La caja de los truenos

Blog personal de Yoni Cruz

Autor

yonicruz

Mamá recibió un gran reconocimiento el Día de las Madres

[Texto publicado para el Día de las Madres de 2008]

Amalia es el nombre primero de mi madre. No podía ser más apropiado, pues su vida toda ha sido un sacerdocio de amor. Carmen es su segundo nombre, y por el que casi todo el que la conoce le llama. Carmen para mí es como música. Nació en las montañas de La Sierra, en Jánico, y ya a los cuatro años empezaba su vida de servicio a los demás. El abuso de gente que se “la pedía prestada” a mi abuela, no fue suficiente como para que ella prodigara tanto amor por el prójimo.

De niño lo único que le escuché quejarse fue de las “pelas” que un desalmado y maldito abusador le dio cuando era una chiquita de menos de 7 años, como aquella que le pegó porque, a esa edad, fue enviada en una oscura noche a enchiquerar un becerro (apartar el ternero de su madre y encerrarlo en un chiquero) y ella se perdió en el abrevadero, o en otra ocasión en que éste le amarró las manos para quemárselas, con la suerte de que llegó un compadre del despiadado tutor y le hizo desistir de su macabra idea, advirtiéndole que si hacía eso iba a caer preso. De lo otro que siempre se ha quejado es de que nunca le dejaron estudiar. Se alfabetizó en menos de tres meses, la única vez que fue enviada a la escuela. En ese breve tiempo aprendió a escribir y lo básico de matemáticas. Pero la ama, desde que sintió que esos estudios le quitaban tiempo a la pequeña Amalia para realizar sus oficios, la retiró, para ya nunca volver a recibir docencia. Seguir leyendo “Mamá recibió un gran reconocimiento el Día de las Madres”

El rumor, esa arma de destrucción moral

[Publicado originalmente en Acento.com.do, el 26/V/2017]

En estos días en nuestro país se ha levantado, como hojarasca en medio de la ventisca, una serie de rumores relativos al caso Odebrecht. Las especies puestas a circular a través de las redes sociales tienen una intencionalidad muy clara: confundir, dañar honras y preparar el terreno para el desenlace final del escandaloso caso de corrupción que se supone afecta a funcionarios del actual gobierno, de las gestiones de Hipólito Mejía y Leonel Fernández, así como legisladores y empresarios.

El hermetismo y la deficiente información oficial ha abonado el terreno para que una importante parte de la población consuma y acepte como ciertas las versiones puestas a rodar, desviando momentáneamente la atención, y en cierta medida, convirtiéndose en una especie de “mamila” ante los reclamos para que se identifique a los involucrados que señala la justicia de Brasil y la empresa constructora. Seguir leyendo “El rumor, esa arma de destrucción moral”

Una coyuntura única para el presidente Medina

A finales del año 2012 nuestro país conoció un movimiento de protesta muy distinto a lo visto antes. Jóvenes y adultos mayores salieron a protestar contra “el paquetazo fiscal” –una reforma fiscal que buscaba recaudar RD$46 mil millones para cubrir parte del déficit de RD$187 mil millones heredados del anterior gobierno, y que más luego aprobaría e implementaría el recién instalado presidente Danilo Medina­­­– y para exigir  que se investigara la responsabilidad del saliente Leonel Fernández en ese déficit fiscal.

Los miles de manifestantes que se concentraron el 11 de noviembre de 2012 y siguientes en la Puerta del Conde no eran los típicos sindicalistas, estudiantes uasdianos o “revoltosos” de la parte alta de la capital. Eran jóvenes de clase media hacia arriba, en su mayoría profesionales y técnicos o estudiantes universitarios; hombres y mujeres acomodados, de diversas edades, incluidos ancianos, algunos empresarios, comerciantes y gente de reconocida vida pública en el país. Seguir leyendo “Una coyuntura única para el presidente Medina”

El país que nos han robado

Los dominicanos que ya cruzamos el umbral cronológico de los 50 años hemos sido testigos de cambios significativos en la vida cotidiana del país. Un simple ejercicio retrospectivo nos expone a un contundente golpe de nostalgia, sino a un grave sentimiento de pérdida.

En mi niñez, en esos añorados años en Los Arroces, Bonao, la vida transcurría tranquila, solo alterada por las noticias de la represión política, los asesinatos de izquierdistas, el calvario de madres y novias que clamaban para saber el paradero de sus hijos, hermanos y parejas presos de manera irregular o desaparecidos para siempre, las comisiones investigadoras y todo el menú que usaba el gobierno encabezado por Joaquín Balaguer para mantenerse en el poder, a costa de cualquier cosa, aún fuera la vida de miles de jóvenes que no podían soportar la idea de ver el país avanzar por el camino pedregoso del entreguismo y la corruptela generalizada. Seguir leyendo “El país que nos han robado”

El Dr. Molina que yo conocí

En los turbulentos años 70 la Posada Cibaeña era un oasis en la autopista Duarte de entonces, pues era la principal parada donde los viajantes adquirían canquiña, raspadura, frituras, jugaban billetes y quinielas, tomaban café o té de jengibre, y compraban “la prensa“. Yo vendía allí El Caribe, El Sol y El Nacional. Pero El Nacional era el que la gente procuraba más. Es así que cuando abrió sus puertas la vecina Plaza Jacaranda, en 1978, pasé a vender allí El Nacional de ¡Ahora! y la Revista ¡Ahora!

Lejos estaba yo entonces de que un día me tocaría laborar al lado del fundador de dos de estos medios, un hombre que a pesar de mi corta edad ya admiraba. Fue en Listín Diario donde conocí de cerca al Dr. Rafael Molina Morillo, quien pasó a formar parte de ese poderoso medio con el encargo de dirigir y desarrollar el Departamento de Revistas. Seguir leyendo “El Dr. Molina que yo conocí”

Son nueve años que no estás, Enriquillo, ¡nueve años!

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[Texto publicado en 2006, dos años después de la partida, muy a destiempo, de Enriquillo Sánchez, poeta, escritor y amigo].

El Poeta se fue apresurado, como esas aves migratorias que presienten se aproxima el frío implacable. Puso proa al azul y naranja, con una sonrisa que había ensayado por más de media centuria. Se podía descubrir su rostro mientras jugaba confundido entre los caprichosos algodones. Iba desnudo, regalando esqueletos de hojas acorazonadas, perfumadas de filosofía y libros releídos, como si saliese de bares de mala muerte y caminara por estrechas callejas coloniales, con un puñado de memorias que luego devo(ra)ría.

Abajo quedábamos nosotros, absortos ante lo irremediable, confusos, abrigados por sus enseñanzas, corroidos por la rabia, con el estómago seco como hijo abandonado, con las ansias del amante interrumpido, como un niño que dejó caer su juguete de cristal. Acá quedó su balcón solitario, su Titaniun y sus perritas. Seguir leyendo “Son nueve años que no estás, Enriquillo, ¡nueve años!”

Gerard Ellis: Entre aldeas

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[Este texto lo publiqué originalmente en la portada de la sección La Vida, de Listín Diario, el domingo 7 de julio de 2013] 

Gerard Ellis es un artista dominicano que ha ido creciendo con firmeza, asumiendo el arte como su vida misma, en una espiral de retos que logra, con cada trazo, ir conquistando. Su última exposición, abierta al público desde el pasado 30 de mayo en la galería Thomas Jaekel, en Nueva York, es una muestra inequívoca de la profundidad conceptual de su propuesta plástica, no obstante su cada vez más pronunciado abandono a los preceptos establecidos por la academia.

“Between Villages” (Entre Aldeas) es el nombre de su más reciente exposición, seis pinturas, en su mayoría de gran formato, en las que reitera su formidable dominio de los medios, con un uso indistinto de acrílica, óleo, lápices, tintas, collage o carboncillo, siempre sobre tela.

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Derecho a amar. Derecho a dejar de amar

Frente al mar de las dudas.

Hace poquito, me saludaba vía Facebook una joven doctora, amiga y complueblana. Me disparó, como quien espera agazapado entre matorrales, escopeta sobada, a que pase la presa. Me preguntó que cómo iba eso de “emparejarme”, por la novia y esas cosas. Respondí sin titubeos que “fracasé” otra vez. Y a ella le pareció rarísima mi respuesta, por lo fácil y dispuesto que talvez le parecí.

Probablemente una de las enseñanzas que adquirí en mi camino de éxitos y fracasos en ese mundillo de locuras que es la relación de parejas, es que sólo el amor debe unir, y si este se esfuma, entonces no vale la pena nada, lo cual no significa no deba luchar por retener a quien se ama.

Esta convicción me ha valido para superar las garras del desamor, y para rescatar lo que casi nunca se pierde, que es una dosis significativa de cariño, marcado por el respeto a la humanidad de la ex pareja, y una pizca de nostalgia, que bien manejada, ayuda a la amistad a sobrevivir. Comprendí que casi siempre se puede ser amigo o amiga de quien fue pareja. El tiempo se encarga de aplacar los demonios del desamor, y combate el rencor. Seguir leyendo “Derecho a amar. Derecho a dejar de amar”

¡Amayita, la chiquita… la chiquita de papá..!

¡Amayita, la chiquita… la chiquita de papá..! Cuando era muchacho me gustaba caminar en solitario por los senderos de los mon¬tes a veces frescos y otras calurosos de Los Arroces. Me servían esas caminatas para soñar, para meditar y para darle forma al futuro que anhelaba. Entre esas reflexiones y tomas de decisiones estaba la composición de mi familia. Me decía que casaría una sóla vez (¡y me he divorciado dos!), que haría todo de manera que con quien me casara fuera mi eterna compañera. Pero lo que ahora más me extraña es que a esa edad, entre los 9 y los 13 años, quería tener dos hijos, sí, DOS HIJOS (¡y tengo dos hijos y TRES HIJAS!).
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