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La caja de los truenos

Blog personal de Yoni Cruz

Masipedro… ahora sólo quedan macos [II]

A la vista de todo el mundo, los camiones son llenados con arena sacada del lecho del río. (foto Tony Brito)

“Al día de hoy, el orgulloso Masipedro y el caudaloso Yuna son dos “cañitos” de agua tibia, moribundos; no existen peces, ni jaibas, ni camarones, ni aves ni nada, sólo macos y moscas”.

[Segunda parte]

Como pasa con la mayoría de los recursos naturales en nuestro país, Masipedro empezó a sufrir el embate desmesurado de la inconciencia y la avaricia. Para 1975 la práctica criminal de usar productos químicos para atrapar peces, causaba la muerte de miles de especímenes río abajo. Los dueños de reguíos o fincas de arroz le sacaban mucha agua al río, y luego le devolvían una parte contaminada con sus pesticidas, dañando seriamente la salud del afluente y su fauna. También se instalaron a su vera algunas granjas para cerdos o vacas y los desperdicios eran echados al agua. Habían otros hombres más ambisiosos que cerraban con alambre de púa parte del cauce, con la suerte de que casi siempre hacía una crecida días después y destruía las alambradas. Papá decía “es que el dueño del río es el río”.
Otro fenómeno que empezó a diezmar al Masipedro fue la llegada de camiones volteos que empezaban a sacar arena del mismo lecho del río. Pronto vinieron las palas mecánicas, y más adelante se instalaron dos plantas procesadoras de arena y otros derivados. Ya no se conformaban con robar la arena, también sacaban las piedras y las reducían en las “sarandas”, poderosas máquinas que molían y clasificaban las piedras para fines de construcción. Seguir leyendo “Masipedro… ahora sólo quedan macos [II]”

Masipedro… ahora sólo quedan macos

Para cruzar por este paso del río Masipedro, antaño era necesario hacerlo atado a una soga o montado en un caballo, a riesgo de ahogarse uno junto al animal. Hoy se puede cruzar de dos o tres saltos sobre las piedras. Apenas existe.

Este texto tiene la atrevida pretención de hacer un recorrido histórico de las últimas4 décadas del río Masipedro y el ambiente que existía en la zona, hasta llegar al desastre y casi desaparición de este importante recurso y otrora voluminoso afluente del río Yuna. Para fines de lectura lo he dividido en dos entregas. La segunda se publica en 8 días.

[Primera parte]

En 1969 mi madre llegó por segunda vez a Bonao. Yo tenía casi cinco años. La trajo mi padrastro, para mostrarle, enamorado, el paraíso. Sí, Los Arroces parecía el paraíso. Cuando llegamos a la casa de Tía Francisca, una señora gorda, de carácter fuerte pero siempre risueña y servicial, el ambiente que se respiraba era grandioso. Todo era verde y canto de insectos y pajaritos. Muchas frutas, olor a mango, buempán y leche de vaca. Mi papá (aunque no biológico, mi papá), era un hombre muy viejo en relación a mi madre, que hermoseaba los 26 años, y quería reconciliarse con ella. El hombre tuvo la genial idea de presentarle a Los Arroces y su prodigiosa flora. Vivíamos en El Nápoles, un pequeño barrio de la parte Este de La Vega, cerca del colonial Quinto Patio. El contraste era notable. El Nápoles era ruido de muchachos correteando, de martilleo en los diversos talleres de mecánica que lo bordeaban, espinas de anamú y pleitos de cueros. Los Arroces era murmullo de riachuelo, gallaretas, canto de gallos y gallinas ponedoras. Seguir leyendo “Masipedro… ahora sólo quedan macos”

Mamá, en el Día de las Madres

Amalia es el nombre primero de mi madre. No podía ser más apropiado, pues su vida toda ha sido un sacerdocio de amor. Carmen es su segundo nombre, y por el que casi todo el que la conoce le llama. Carmen para mí es como música. Nació en las montañas de La Sierra, en Jánico, y ya a los cuatro años empezaba su vida de servicio a los demás. El abuso de gente que se “la pedía prestada” a mi abuela, no fue suficiente como para que ella prodigara tanto amor por el prójimo. De niño lo único que le escuché quejarse fue de las “pelas” que un desalmado y maldito abusador le dio cuando era una chiquita de menos de 7 años, como aquella que le pegó porque, a esa edad, fue enviada en una oscura noche a enchiquerar un becerro (apartar el ternero de su madre y encerrarlo en un chiquero) y ella se perdió en el abrevadero, o en otra ocasión en que éste le amarró las manos para quemárselas, con la suerte de que llegó un compadre del despiadado tutor y le hizo desistir de su macabra idea, advirtiéndole que si hacía eso iba a caer preso. De lo otro que siempre se ha quejado es de que nunca le dejaron estudiar. Se alfabetizó en menos de tres meses, la única vez que fue enviada a la escuela. En ese breve tiempo aprendió a escribir y lo básico de matemáticas. Pero la ama, desde que sintió que esos estudios le quitaban tiempo a la pequeña Amalia para realizar sus oficios, la retiró, para ya nunca volver a recibir docencia. Seguir leyendo “Mamá, en el Día de las Madres”

La vergüenza de ser humano como algunos

Hay momentos en los que siento repulsión de compartir mi condición de miembro de la especie humana con seres que carecen de toda sensibilidad y tienen como alma una masa mezcla de vidrio molido con veneno y retama. Cuando era descalzo y feliz recuerdo que miraba en la Posada Cibaeña cómo sacrificaban los cerdos para luego venderlos al público que los degustaba ya fuese en chicarrones, puerco asado o frituras diversas. Les asestaban una estocada en el corazón. El cerdo moría en minutos, no sin antes tener una agonía espantosa y a todas luces dolorosa. La verdad es que siempre me atormentaba el grito casi humano de ellos cuando eran apuñalados. Uno convive desde pequeño con esa realidad. Pero hay hechos en que el hombre trasciende la necesidad de matar para sobrevivir y se convierte en vulgar asesino y descarado torturador.

Hace un tiempo tomé del blog de un profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo la imagen de un extraño animal que estaba muerto a la orilla de la calle. No tenía piel y aparentaba ser una mezcla de rata y perro. Afirmaba este profesor (que desde entonces pasó a ser para mi un charlatán) que había aparecido en un baño de la Facultad de Economía de esa academia, y que había sido eliminado por trabajadores. Pero luego alguien escribió y me dijo que era el cuerpo de un mapache al que le habían quitado su piel, vivo, para confeccionar vestidos. Me dejó un sabor triste la aclaración, pues hubiera preferido el que animal en cuestión fuese “un extraño animal de otra galaxia”, o un nuevo espécimen. Seguir leyendo “La vergüenza de ser humano como algunos”

Danny Rivera, un boricua siempre dominicano

Danny RiveraEn un solemne acto celebrado hace algunas semanas atrás en la Secretaría de Estado de Interior y Policía, le fue entregada a Danny Rivera la nacionalidad dominicana. Ahora es, legalmente, dominicano, aunque siempre lo ha sido, pues él ha asumido como su patria a todo el Caribe. Es un artista comprometido con la lucha por la libertad e independencia de su pueblo natal, Puerto Rico, solidario, internacionalista y una voz que ha trascendido el umbral del tiempo con su canto al amor, la patria y la sociedad. Su apego a esta tierra ha sido tal que no es raro encontrarse con él en una calle cualquiera, en los pasillos de un centro comercial confundido con la gente común, o en una carretera del país camino a descubrir, o a redescubrir un rinconcito de su ya patria adoptiva. Seguir leyendo “Danny Rivera, un boricua siempre dominicano”

El clientelismo político que usted y yo pagamos

corruptor.jpgNo puedo dormir antes de las 2:00 de la madrugada, pues luego de casi 20 años laborando en turno nocturno en periódicos de este país, mi reloj biológico comprendió que no debía entregar mi cuerpo y mi mente en manos de Morfeo antes de esa hora, que es la promedio en que llego a casa, me baño, reflexiono o veo tv y finalmente duermo.

Durante casi todo este tiempo he criado a mis hijos, me he divorciado dos veces y nunca he podido tener el dinero que me permita suplir todas las necesidades y aspiraciones de mi familia.
He pagado, eso sí, todos mis impuestos, no importa si al hacerlo tenga que tomar prestado o arrendado para comprar una lata de Milex o Nido, o si me corten la electricidad o el teléfono. O si no le puedo enviar a mamá una cantidad que siempre ha sido inferior a la que el gobierno toma de mis ingresos netos. Seguir leyendo “El clientelismo político que usted y yo pagamos”

“A las mujeres les gusta que le den…”

Publicidad violentaHay publicidad que presenta la violencia de género como algo romántico, erótico o bonito. En este anuncio el hombre domina a la mujer que yace en el suelo, mientras el público masculino parece mostrarse orgulloso del accionar de su semejante.

“A las mujeres les gustan que les jalen las greñas, a las mujeres les gusta que por las noches les den cajeta, a las mujeres les gustan que le den romo….” y mucho más porquería es la “lírica” de algo a lo que sus autores (Tulile y un tal Israel) le llaman canción. La escuché en Neon 89.3, una emisora de música popular, hace un rato cuando regresaba a mi hogar. Iba buscando algo interesante en el dial. Y me detuve por alguna razón allí para de inmediato sentir cómo cada palabra, cada letra que oía, me indignaba. Intenté quedarme un rato más para escuchar por completo la desgraciada (sin gracia) cosa que sonaba. Pero no pude. Seguir leyendo ““A las mujeres les gusta que le den…””

El PRD en su laberinto

OPINIÓN AJENA

A propósito del escrito que publicamos titulado “Ventorrillo político, tránsfugas y compraventa”, les dejo este artículo de la autoría del periodista Juan Carlos Guerra, quien además es vicepresidente del PRD. No tiene desperdicios.


La política en nuestro país se torna cada día en oficio de bandidos, campo abierto a las perversidades y escenario desbordado por el cretinismo, la estupidez y lo absurdo. La actividad en la que otrora eran figuras prominentes seres humanos extraordinarios, mentes brillantes y ciudadanos ejemplares, ha sido asaltada por verdaderas mafias que controlan las cúpulas de nuestros partidos. Seguir leyendo “El PRD en su laberinto”

Ventorrillo político, tránsfugas y compraventa

Lo escuchaba en la radio local y no me lo creía. Se trata de la confesión y “autocrítica” de cuatro ex-funcionarios y ex-perredeístas que habían pasado a apoyar las aspiraciones reeleccionistas del presidente Leonel Fernández. Explicaban las causas por las que habían decidido abandonar su partido: no les prestaban la atención necesaria, tenían contradicción con el método de trabajo del candidato blanco, y accedieron a una propuesta de José Francisco Francisco Peña Guaba, director de Inespre, y de Félix Bautista, director de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado, para reunirse con el Presidente, aceptar cargos, pagos de deudas personales, yipetas, contratas y demás bendiciones. Pero como no les cumplieron, entonces se dieron cuenta de que en el Gobierno existe “falta de transparencia en el manejo de los préstamos públicos como el caso Sun Land, el manejo irresponsable de la Presa de Tavera y el enriquecimiento exhibido por algunos funcionarios públicos, así como un incremento en la delincuencia, la pobreza y otras yerbas aromáticas”, por lo cual no podían “formar parte de un gobierno que cierra los ojos ante la situación planteada”. Seguir leyendo “Ventorrillo político, tránsfugas y compraventa”

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