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La caja de los truenos

Blog personal de Yoni Cruz

El Terror nos dejó en un solo de guitarra y un trago de romo

Luis Días, en compañía de la extraordinaria Patricia Pereyra, en la apertura del concierto “Por amor al Terror”, el pasado mes de abril, en el Palacio de Bellas Artes. Sería su último concierto.

Me dijo la respetada periodista y amiga Ana Mitila Lora, cuando Enriquillo Sánchez puso proa y se marchó con sus versos a otro lado, que nos damos cuenta que nos estamos poniendo viejos cada vez que nos dan la noticia de que un amigo o familiar falleció. A los jóvenes de edad no se les muere nadie. A partir de los 40, hay que tener siempre lista una remúa de pantalón negro y camisa blanca, para asistir a despedir a los allegados que ya se les agotó el tiempo de vida.
Acudir al sepelio de Luis “El Terror” Días es una mezcla de emociones muy fuerte. Porque uno no puede imaginarse a este ser en plan de luto. Sinembargo, es triste porque creo todavía le faltaba mucho que dar. Él no era viejo. Tenía 57 años. Podría decirse que aún tenía tiempo para aportar mucho a la música y la cultura. Yo hubiera esperado un libro, sus memorias. Para mi hubiera sido todo un detalle un disco con sus amigos, cantando sus canciones en una gran producción, con video y toda clase de información, porque a nuestros jóvenes y a las futuras generaciones su legado cultural deberá llegarles con amplitud, sobre todo en tiempos en que la identidad de este pueblo anda como lluvia caida, corriendo por el suelo. Seguir leyendo “El Terror nos dejó en un solo de guitarra y un trago de romo”

Atrapados en los hilos de Leonel

El presidente Leonel Fernández y Miguel Vargas firmaron el acuerdo el pasado jueves 14 de mayo, en un salón del hotel Jaragua.
El presidente Leonel Fernández y Miguel Vargas firmaron el acuerdo el pasado jueves 14 de mayo, en un salón del hotel Jaragua.

El PRD debía alguna vez distanciarse un poco de la truchimanería a la que nos acostumbró Balaguer, y del que, como su alumno Summa Cum Laude, el presidente Leonel no nos deja olvidar. Caer en sus hilos de su red ha sido culpa de la cúpula del partido blanco, pues no se decide aún a establecer cuál es el tipo de oposición que hará, ni establece con claridad cuál es la estrategia que seguirá para retomar el poder. Y como consecuencia, y no excuso la falta de institucionalidad asumida, Vargas Maldonado debe acudir a un pacto entre el presidente y líder del PLD, rubricando MVM en condición de “ex candidato presidencial del PRD”.

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Derecho a disentir, y a protestar

La multitudinaria marcha partió de la explanada frontal de la UASD y concluyó frente al Congreso Nacional. Mujeres de todas las edades, sobre todo pobres, asistieron a manifestar su oposición al artítuculo 30. Muchos hombres también asistimos a respaldarlas.
La multitudinaria marcha partió de la explanada frontal de la UASD y concluyó frente al Congreso Nacional. Mujeres de todas las edades, sobre todo pobres, asistieron a manifestar su oposición al artítuculo 30. Muchos hombres también asistimos a respaldarlas.

Treinta años atrás, la gente participaba más en las jornadas cívicas, ya fueran de protesta o políticas. Y lo hacían por conciencia, no por “turismo”. No más se convocaba a una marcha, un piquete o un mitin, y se llenaban las guaguas para trasladarse a cualquier punto a expresar su posición frente a tal o cual situación. En mi memoria está la primera vez que asistí a una gran jornada. Fue un mitin de la UPA (Unión Patriótica Antiimperialista). Era el primer aniversario de esa entidad política. ¡Era 1978 y yo tenía 13 años! Salí de Los Arroces a las 6:00 a.m. para estar a las 7:00 a.m. en el local de la UPA en Bonao, pues el temor era que no hubiera asientos libres, y decidir entre la alternativa de quedarse o viajar parado en el autobús  hasta la Capital.
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Ni linchamientos ni ejecuciones, mi general

guzmanfermin
El jefe de la Policía Nacional ha condenado el linchamiento de un ciudadano haitiano, pero en la institución que dirige las ejecuciones de supuestos delincuentes están a la orden del día.

Escuché al jefe de la Policía Nacional, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, en rueda de prensa, sentenciar que “no podemos permitir que la gente haga justicia por sus propias manos. Eso sería un acto de barbarie, de violencia inaceptable”. Excelente posición para condenar el deleznable linchamiento del nacional haitiano Carlos Nerilus, a quien, con un hacha, le cercenaron la cabeza frente al velatorio de otro hombre, el dominicano Francisco de León Lara, a quien supuestamente el haitiano le había también defenestado.

Efectivamente, el linchamiento es un hecho aberrante para la sociedad, una estocada mortal para el imperio de la ley y la justicia, y una afrenta vergonzosa para nuestros anhelos de vivir en paz. Pero a medida que seguía mirando las declaraciones del jefe policial, no podía evitar recordar las ejecuciones que a menudo llevan a cabo agentes policiales, y para ilustrar dos casos: el de los tres jóvenes que en mayo del año pasado habían sido apresados por una patrulla en el sector Bello Campo, Santo Domingo Este, luego que una multitud los intentara linchar por haberlos sorprendido robando. Pero los policías, antes que cumplir con su misión de entregarlos a manos de la Justicia, tomaron la “justicia“ en sus manos y aplicaron una ley, que parece existe sólo para la institución del orden, y los ejecutaron a tiros. En otro caso, tres de cuatro alegados delincuentes fueron asesinados por agentes de la Policía, mientras permanecían esposados en la parte trasera de una camioneta, en un hecho ocurrido en Moca en julio de 1999. Las víctimas fueron Antonio Hernández y Julio Holguín y otro que nunca fue identificado porque no portaba identificación. Seguir leyendo “Ni linchamientos ni ejecuciones, mi general”

¡Volví!

Estimados amigos y amigas, desde hace algunos meses he tenido que abandonar a este hijo, no ha sido voluntario del todo, pero ha sido necesario para poder enfocarme en el rediseño de Listín Diario, que ya entra en la tercera semana de implementación, y para poder avanzar en las pinturas que pretendo exponer en algún mes de este año. Pero estoy de vuelta, con la promesa de colocar, con más fe, mis propuestas, mis intentos de escritos, siempre sobre la base del respeto, críticos y exaltadores de la verdad y las cosas positivas. Sé de más de uno que se ha sentido defraudado y ofendido con mi ausencia, pero en cambio prometo recuperar el tiempo con más y mejores puestas en página. A partir de este lunes tendremos más en La caja de los truenos.

Enriquillo, entre garabatos milagrosos y jirones del alma

Enriquillo, su hija ..., mi hija Yasmill y yo, una tarde en el parque de San Pedro de Macoris, en una de las últimas visitas que hizo el poeta fuera de la ciudad. (Foto José Andrés de Los Santos).
Enriquillo, su hija Mariana y la mía, Yasmill, una tarde en el parque de San Pedro de Macorís, en una de las últimas visitas fuera de la ciudad que hizo el poeta meses antes de que falleciera. (Foto José Andrés de Los Santos).
El presente texto lo he publicado en Listín Diario el pasado 8 de agosto. El 13 de julio en curso se cumplieron 4 años de la partida a destiempo del laureado poeta, narrador y articulista. Este 25 de agosto se cumplen 61 de su nacimiento. En su memoria publicamos un poema y algunos fragmentos inéditos. Los poemas no se habían publicado hasta entonces, y esperamos que se publiquen en un libro próximamente.

Santo Domingo.- Agosto trae el calor, el olor del mar y a Enriquillo Sánchez, el Poeta… y la palabra. Una llamada telefónica a doña Evangelina, la madre, la venerada madre, abre las puertas al Enriquillo vivo, al corazón latente del poeta precoz, y la dulzura de la mujer nos provoca hurgar en las sombras suaves donde habitan los papeles teñidos de palabras por el escritor.

El poeta y escritor Enriquillo Sánchez, en agosto de 1990.

Vamos tras lo desconocido, en busca de un garabato inédito, de un proyecto quizá inconcluso… y entre remembranzas y anécdotas doña Evangelina nos entrega un “pequeño jirón de su alma”, unos manuscritos que el hijo poeta le había confiado hace ya más de dos décadas: un poema dedicado a Christy, su esposa, y un cuaderno que contiene los versos de “El albañil celeste”. Poemas que viven entre la intimidad de las manos amorosas de la madre, que los conserva y los atesora.
Me confía ella el legajo de papeles y corro rápido a transcribirlos, a asesinar el anonimato.

Enriquillo tenía la capacidad de embadurnarse de las cosas simples, manosearlas y convertirlas en poesía, en narraciones hermosas. Para él “cumbanchear”, pasarla en un bar de mala muerte, entre ron y bullicio desenfrenado de parroquianos borrachos, era tan inspirador como leer a Walt Whitman, a Sartre o a Sócrates. Disfrutaba el mar, el mar y su entorno. Comer en la carretera, comer en casa ajena, quizá explorando sabores y olores que eran materia prima de su expresión literaria. Seguir leyendo “Enriquillo, entre garabatos milagrosos y jirones del alma”

Masipedro… ahora sólo quedan macos [II]

A la vista de todo el mundo, los camiones son llenados con arena sacada del lecho del río. (foto Tony Brito)

“Al día de hoy, el orgulloso Masipedro y el caudaloso Yuna son dos “cañitos” de agua tibia, moribundos; no existen peces, ni jaibas, ni camarones, ni aves ni nada, sólo macos y moscas”.

[Segunda parte]

Como pasa con la mayoría de los recursos naturales en nuestro país, Masipedro empezó a sufrir el embate desmesurado de la inconciencia y la avaricia. Para 1975 la práctica criminal de usar productos químicos para atrapar peces, causaba la muerte de miles de especímenes río abajo. Los dueños de reguíos o fincas de arroz le sacaban mucha agua al río, y luego le devolvían una parte contaminada con sus pesticidas, dañando seriamente la salud del afluente y su fauna. También se instalaron a su vera algunas granjas para cerdos o vacas y los desperdicios eran echados al agua. Habían otros hombres más ambisiosos que cerraban con alambre de púa parte del cauce, con la suerte de que casi siempre hacía una crecida días después y destruía las alambradas. Papá decía “es que el dueño del río es el río”.
Otro fenómeno que empezó a diezmar al Masipedro fue la llegada de camiones volteos que empezaban a sacar arena del mismo lecho del río. Pronto vinieron las palas mecánicas, y más adelante se instalaron dos plantas procesadoras de arena y otros derivados. Ya no se conformaban con robar la arena, también sacaban las piedras y las reducían en las “sarandas”, poderosas máquinas que molían y clasificaban las piedras para fines de construcción. Seguir leyendo “Masipedro… ahora sólo quedan macos [II]”

Masipedro… ahora sólo quedan macos

Para cruzar por este paso del río Masipedro, antaño era necesario hacerlo atado a una soga o montado en un caballo, a riesgo de ahogarse uno junto al animal. Hoy se puede cruzar de dos o tres saltos sobre las piedras. Apenas existe.

Este texto tiene la atrevida pretención de hacer un recorrido histórico de las últimas4 décadas del río Masipedro y el ambiente que existía en la zona, hasta llegar al desastre y casi desaparición de este importante recurso y otrora voluminoso afluente del río Yuna. Para fines de lectura lo he dividido en dos entregas. La segunda se publica en 8 días.

[Primera parte]

En 1969 mi madre llegó por segunda vez a Bonao. Yo tenía casi cinco años. La trajo mi padrastro, para mostrarle, enamorado, el paraíso. Sí, Los Arroces parecía el paraíso. Cuando llegamos a la casa de Tía Francisca, una señora gorda, de carácter fuerte pero siempre risueña y servicial, el ambiente que se respiraba era grandioso. Todo era verde y canto de insectos y pajaritos. Muchas frutas, olor a mango, buempán y leche de vaca. Mi papá (aunque no biológico, mi papá), era un hombre muy viejo en relación a mi madre, que hermoseaba los 26 años, y quería reconciliarse con ella. El hombre tuvo la genial idea de presentarle a Los Arroces y su prodigiosa flora. Vivíamos en El Nápoles, un pequeño barrio de la parte Este de La Vega, cerca del colonial Quinto Patio. El contraste era notable. El Nápoles era ruido de muchachos correteando, de martilleo en los diversos talleres de mecánica que lo bordeaban, espinas de anamú y pleitos de cueros. Los Arroces era murmullo de riachuelo, gallaretas, canto de gallos y gallinas ponedoras. Seguir leyendo “Masipedro… ahora sólo quedan macos”

Mamá, en el Día de las Madres

Amalia es el nombre primero de mi madre. No podía ser más apropiado, pues su vida toda ha sido un sacerdocio de amor. Carmen es su segundo nombre, y por el que casi todo el que la conoce le llama. Carmen para mí es como música. Nació en las montañas de La Sierra, en Jánico, y ya a los cuatro años empezaba su vida de servicio a los demás. El abuso de gente que se “la pedía prestada” a mi abuela, no fue suficiente como para que ella prodigara tanto amor por el prójimo.

De niño lo único que le escuché quejarse fue de las “pelas” que un desalmado y maldito abusador le dio cuando era una chiquita de menos de 7 años, como aquella que le pegó porque, a esa edad, fue enviada en una oscura noche a enchiquerar un becerro (apartar el ternero de su madre y encerrarlo en un chiquero) y ella se perdió en el abrevadero, o en otra ocasión en que éste le amarró las manos para quemárselas, con la suerte de que llegó un compadre del despiadado tutor y le hizo desistir de su macabra idea, advirtiéndole que si hacía eso iba a caer preso.

De lo otro que siempre se ha quejado es de que nunca le dejaron estudiar. Se alfabetizó en menos de tres meses, la única vez que fue enviada a la escuela. En ese breve tiempo aprendió a escribir y lo básico de matemáticas. Pero la ama, desde que sintió que esos estudios le quitaban tiempo a la pequeña Amalia para realizar sus oficios, la retiró, para ya nunca volver a recibir docencia. Seguir leyendo “Mamá, en el Día de las Madres”

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