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[Este texto lo publiqué originalmente en la portada de la sección La Vida, de Listín Diario, el domingo 7 de julio de 2013] 

Gerard Ellis es un artista dominicano que ha ido creciendo con firmeza, asumiendo el arte como su vida misma, en una espiral de retos que logra, con cada trazo, ir conquistando. Su última exposición, abierta al público desde el pasado 30 de mayo en la galería Thomas Jaekel, en Nueva York, es una muestra inequívoca de la profundidad conceptual de su propuesta plástica, no obstante su cada vez más pronunciado abandono a los preceptos establecidos por la academia.

“Between Villages” (Entre Aldeas) es el nombre de su más reciente exposición, seis pinturas, en su mayoría de gran formato, en las que reitera su formidable dominio de los medios, con un uso indistinto de acrílica, óleo, lápices, tintas, collage o carboncillo, siempre sobre tela.

Es, si se quiere, la continuación, la parte siguiente de su anterior exposición “The land they transformed” (La Tierra que Ellos Transformaron), la exitosa muestra que Gerard presentó en marzo pasado en la feria de Arte VOLTA NY, representando a la galería Lyle O. Reitzel.

Como aquella, en su nueva producción Ellis se deja poseer, sin resistencia pero con la reciedumbre que le caracteriza, por su espíritu solitario pero crítico, su búsqueda de respuestas a las interrogantes que a menudo nos taladran puntos inimaginables de nuestra humanidad cuando, en medio de la cotidianidad nos llega el momento de cuestionar cómo nos hacemos víctimas-cómplices de costumbres y símbolos, que si bien permiten que el ritmo ascendente de la vida actual no se detenga, no nos indica con certeza el punto adonde nos dirigimos como entes de la sociedad.

Gerard critica, con inteligentísimo y dramático humor, el hecho abrumador de una sociedad que se ha plegado a necesidades superfluas, consumiendo sobredosis de información, que difícilmente puede saborear y digerir en su mayoría, dejándonos presa de la insensibilidad y el aislacionismo, amantes de piezas mecánicas coordinadas, virtuales, que en lugar de acercanos nos han ido distanciando de nuestro entorno y, a menudo, de nosotros mismos.

De ahí que Entre Aldeas sea una evocación de un espacio reducido en el que se busca tener al alcance un mundo alternativo a la jungla, la maraña de cables y botones que embelesa y no nos deja sostener la mirada frente al semejante.

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Muestra:
“Between Villages” (Entre aldeas) se abrió al público el 30 de mayo de 2013, en la galería Thomas Jaeckel, de Nueva York, y aunque en un principio se clausuraba el pasado 29 de junio, su éxito exigió que se pospusiera para el próximo 11 de julio.

La galería Thomas Jaeckel representa la obra de un grupo de artistas de distintas nacionalidades, tanto emergentes como establecidos. Está ubicada en la número 532 de la calle West 25 de Manhattan, NY, en el barrio de galerías llamado Chelsea, comprendido aproximadamente entre las calles 18 hasta la 28 y entre las avenidas 10 y 11.

Además de numerosos talleres de artistas, allí se encuentran más de 350 galerías de arte, la mayor cantidad concentrada en un mismo barrio en el mundo, entre ellas, galerías de la talla de la Gagosian, David Zwirner, Hauser & Wirth, Pace, entre muchas otras.

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La obra de Ellis se afianza en Nueva York
El perro, el metal hecho engranaje, piezas de máquinas, los íconos de una niñez a la que el artista frecuenta en busca de respuestas, unas veces, y refugio, otras; el frío que como metáfora de la distancia y la soledad está presente en cada una de estas pinturas. El animal, si bien es mezcla de monstruo-mascota-máquina, es quien posee la vitalidad, toma el control, la iniciativa, frente al hombre que más que guiar a la bestia parece dejarse arrastrar por la máquina que lo posee.

“Siento a veces deseos de perseguir una tranquilidad y una sencillez que creo existe en esta aldea imaginaria. Me hace recordar cómo en nuestras infancias, no existían responsabilidades, nuestro único propósito y deber era jugar, libres de preocupaciones”, reflexiona el artista.

En su obra ingresa con fuerza la sinergia que le ha afectado en los últimos tiempos, donde los hilos del destino parecen manejados por la mano ociosa de un jugador cruel e inocente a la vez: la pérdida vital, esencial, herido el amor filial, pero que en cambio le estrena con una paternidad que asume y le renueva la vitalidad que por un momento se le escapaba. Una época que inevitablemente le afectará y que por tanto se manifestará por mucho tiempo en sus proyectos pictóricos.

“Es esto, es un oscilamiento constante entre dos puntos, emocional y mental, buscando incansablemente un equilibrio entre uno y otro”, sentencia.

Un año muy productivo
El mercado del arte contemporáneo es muy complejo en Nueva York, y para un artista es buena señal que las ofertas, ya sea para participar en colectivas, ya para individuales o en concursos y bienales, no cesen, y en ese marco, para la carrera de Gerard Ellis representa un paso muy importante la exposición Entre Aldeas, pues la galería Thomas Jaeckel está ubicada en un circuito de salas en las que ha coincidido en tiempo con las exposiciones de importantísimos artistas como Anselm Kiefer, Jeff Koons, Paul McCarthy, Ellsworth Kelly, entre otros.

Pero Gerard es un artista que no se detiene, ni ante la adversidad ni ante el éxito momentáneo. Es evidente el sólido ascenso internacional de su carrera, y no hay silla que le invite a parar y él acepte. Cada día es una posibilidad, cada posibilidad es un reto que persigue y vence. En los primeros cinco meses de 2013 ya ha realizado dos exposiciones, y la crítica y el público han recibido con beneplácito sus propuestas.

De la mano de la galería Lyle O. Reitzel, con la que ya llega a los diez años de exitoso “maridaje”, Ellis ha logrado volcar la mirada de la más exigente crítica de Nueva York y, por consiguiente, de importantes coleccionistas que no pierden la oportunidad de adquirir una obra que bien saben no para en su evolución creativa.
GERARD, UN ARTISTA EN CONSTANTE EBULLICIÓN
Gerard Ellis nace en Santo Domingo en 1976. Egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes y de la Facultad de Artes de la UASD. Seleccionado para participar en la 6.a edición de “SFiles”, Bienal del Museo del Barrio, NY, 2011.

Asimismo, en el 2007 fue invitado a participar en la IX Bienal Internacional de Cuenca, Ecuador, y en el proyecto de Arte Público Sarmiento, en la ciudad de Santo Domingo. Participó en colectivas en el Nassau County Museum of Art, NY, así como en el Centro Cultural del BID y el Instituto Cultural Mexicano, ambos en Wahington, DC. Su obra ha estado presente en la Bienal Nacional de Artes Visuales y el Concurso de Arte E. León Jimenes, recibiendo premio en la edición XX de dicho concurso.

Con la galería Lyle O. Reitzel ha estado en ferias internacionales de arte contemporáneo como VOLTA NY, Scope NY y Miami, KIAF en Korea, Pinta NY, ARTEBA en Argentina, en Bruselas, en Puerto Rico y en muchas colectivas.

Su obra está en la colección permanente del Museo de Arte Latinoamericano de Long Beach, California, Fundación para la Pintura en Canarias, España, The Scott and Julie Latham Foundation en Rhode Island, el Museo del Dibujo Contemporáneo de Santo Domingo, el Congreso Nacional dominicano, así como en colecciones privadas en Santo Domingo, Nueva York, Londres, Miami, España, Panamá, Venezuela y Puerto Rico.

Laboró por unos años para LISTÍN DIARIO y otros diarios, en los que su trabajo fue galardonado con tres premios a la Excelencia por la Society of News Design.

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