Frente al mar de las dudas.

Hace poquito, me saludaba vía Facebook una joven doctora, amiga y complueblana. Me disparó, como quien espera agazapado entre matorrales, escopeta sobada, a que pase la presa. Me preguntó que cómo iba eso de “emparejarme”, por la novia y esas cosas. Respondí sin titubeos que “fracasé” otra vez. Y a ella le pareció rarísima mi respuesta, por lo fácil y dispuesto que talvez le parecí.

Probablemente una de las enseñanzas que adquirí en mi camino de éxitos y fracasos en ese mundillo de locuras que es la relación de parejas, es que sólo el amor debe unir, y si este se esfuma, entonces no vale la pena nada, lo cual no significa no deba luchar por retener a quien se ama.

Esta convicción me ha valido para superar las garras del desamor, y para rescatar lo que casi nunca se pierde, que es una dosis significativa de cariño, marcado por el respeto a la humanidad de la ex pareja, y una pizca de nostalgia, que bien manejada, ayuda a la amistad a sobrevivir. Comprendí que casi siempre se puede ser amigo o amiga de quien fue pareja. El tiempo se encarga de aplacar los demonios del desamor, y combate el rencor. Seguir leyendo “Derecho a amar. Derecho a dejar de amar”