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La caja de los truenos

Blog personal de Yoni Cruz

mes

marzo 2010

Espera

Duermes. Duermes silenciosamente bajo el oscuro cielo, sin estrellas, de esta ciudad inhóspita. Y yo, mientras, muerdo el humo de la distancia, del olvido y la soledad; aullo, olfateo tu piel y me resisto a caer vencido ante lo inevitable.

Amanecerá y el día se mezclará entre ruidos, sudores y clamores de la gente y sus miserias. Y tú te confundirás entre la cotidianidad irascible y el vaivén de tus confusiones.

Y yo, sumergido en el desasosiego y la espera, te veré llegar, casi vencida, pero con tu risa intacta, tus manos ansiosas y tus ojos inquisidores clavados en los míos. Por un instante se dentendrá la sinfonía salvaje de ruidos citadinos, el estómago se elevará unos centímetros y la dermis cambiará de tono y textura. No habrá palabras, ni reclamos ni confesiones. Un beso leve, inmortal, reinará. Para la memoria, el resto ya no importará.

¿Estado de derecho en RD?

Acabo de mirar un video enhttp://www.soydominicano.net y  la verdad es que uno no deja de sorprenderse de la arbitrariedad, barbarie e irracionalidad con que la Policía Nacional actúa frente a la gente más humilde, contra los pobres. Porque nunca he visto nada parecido cuando se trata de narcotraficantes de gran fuste, cuando los van a arrestar o incautarse de cualquier bien, nunca observo violencia de parte de los agentes de la uniformada, a ellos los protegen, los llevan tomados decentemente del brazo, sin palabras ofensivas, sin bombas lacrimógenas ni balines disparados a mansalva, en fin, los tratan como debe ser. Pero cuando le toca a la gente olvidada de Dios (y peor, del Estado dominicano), que se van a vivir en tierras de ese mismo Estado, y aparece un cuellito blanco que desea apropiarse de ese terreno, entonces ahí si, ahí hay que actuar como si esas personas no fuesen ciudadanos, y son tratados con toda la brutalidad que les he posible.

El video trata de un desalojo a una familia, mujeres y ancianos incluidos, parece que en Tamboril, en que los agentes policiales hacen uso excesivo de la fuerza, disparando gases lacrimógenos y sus escopetas de perdigones. El saldo no se deja esperar: dos hombres y una mujer con distintas heridas de bala y destrucción de la casita y los ajuares de la familia.

¿Dónde está el respeto a los Derechos Humanos? No es la vivienda un derecho que debe ser garantizado por el Estado a toda persona? ¿Por qué la Policía, con la anuencia de la Justicia, agrede salvajemente a una familia, la cual alega que la parcela que se intenta desalojar no es la corecta, en lugar de dilucidar civilizadamente en los organismos competentes el conflicto, y una vez establecida la verdad, entonces buscar una alternativa a esos ciudadanos para cumplir con la obligación del Estado de garantizarle vivienda?

Pero no pasa nada. Los agentes y el fiscal presente que permitió tal brutalidad no recibirán ninguna sanción. Al Gobierno no le importa eso. Son ciudadanos de tercera categoría, y por tanto sólo cuentan el 16 de mayo de cada año electoral. Aparte de eso, no existen. Por ello se repiten hechos similares en todo el litoral nacional. Pero claro, en los foros, nacionales e internacionales, nuestras autoridades abren la boca más grande que un hipopótamo para proclamar que en este país se vive un estado de derecho, que aquí la gente está mejor que en Suiza porque el crecimiento económico es el más alto de América Latina… y mil barbaridades más.

Sencillamente, nuestra gente pobre, que es la mayoría, está desamparada, no se les respeta y para muestra, este video.

El arte es la diferencia

Poster de la película August Rush.

[A propósito del filme “August Rush”]

El arte, en toda su variedad, nos hace humanos. Qué pobre e insignificante sería la vida humana sin la música o el dibujo. Es la sensibilidad que poseemos por la obra, no importa si de un maestro o si de un aprendiz, la que nos diferencia del resto de los animales, la que nos ilumina y nos eleva.

La historia de cada uno no tendría razón si ella no va acompasada de sonidos elaborados para el deleite de nuestro espíritu. Pocas cosas provocan, tan fácilmente, que nuestra piel se erice, se encandile, como cuando apreciamos una pintura magistral o escuchamos la música justa a nuestro oído, o al tocar una escultura o expectar el drama en el teatro o el ballet. Seguir leyendo “El arte es la diferencia”

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