OPINIÓN AJENA

A propósito del escrito que publicamos titulado “Ventorrillo político, tránsfugas y compraventa”, les dejo este artículo de la autoría del periodista Juan Carlos Guerra, quien además es vicepresidente del PRD. No tiene desperdicios.


La política en nuestro país se torna cada día en oficio de bandidos, campo abierto a las perversidades y escenario desbordado por el cretinismo, la estupidez y lo absurdo. La actividad en la que otrora eran figuras prominentes seres humanos extraordinarios, mentes brillantes y ciudadanos ejemplares, ha sido asaltada por verdaderas mafias que controlan las cúpulas de nuestros partidos.

A tal punto hemos llegado, que en esta campaña electoral la esperanza ha estado ausente totalmente. El estercolero que se ha convertido el “debate”, ha pulverizado la fe de los dominicanos, ha castrado la felicidad a las mujeres y a los jóvenes nos ha negado la posibilidad de creer. Cada bando hace del miedo su principal activo. Nadie se atreve a convocarnos a la construcción de otro país. Saben de antemano, que no les creemos. Que no tenemos fe en ellos. Saben claramente que nos causan asco.

Los partidos están siendo conducidos por personajes sin talento, sin amor por la Patria. Cretinos de cuello blanco que a lo único que aspiran es a repartirse el botín del Estado. Su único sueño es despedazar la república, convirtiéndola en su gran fundo personal. Tal como refiere Toni Negri en su más reciente libro Multitud: “Cuando los mercenarios gobiernan, es el fin de la república”. Precisamente los dominicanos asistimos al fin de la IV Republica y estamos siendo gobernados por mercenarios y nuestros partidos están dirigidos por mercenarios.

El PRD no es la excepción. El abanderado y su equipo de campaña tienen una misión siniestra, una visión oscura y unos objetivos malvados, complementados con una dirección errática, sin rumbo, totalmente desacreditada, incapaz de entusiasmar ni a los jóvenes, ni a las mujeres, ni a los independientes, ni a los progresistas que sustentaron el liderazgo de Peña Gómez, han metido a nuestra organización en un laberinto del que sólo podrá sacarnos una nueva mayoría que enamore a la sociedad toda con un proyecto de nación nuevo, diferente, audaz y esperanzador.

La mejor prueba a esta afirmación, es la acción desafortunada del señor candidato, del mentado comando de campaña y la dirección partidaria, al readmitir (de manera irregular y violatoria de los estatutos), a las ratas que hace apenas unos pocos meses se vendieron al gobierno corrupto y corruptor de Leonel Fernández. (Señoras ratas, perdón por la ofensa).

El pretendido majestuoso recibimiento, merecidamente deslucido por quienes nos negamos a aceptar la deshonestidad, la desvergüenza y la desfachatez como elementos constitutivos del ejercicio político, es una señal equivocada no sólo a la sociedad, sino a la propia militancia del partido.

¿Acaso tendrán los perredeistas que venderse al gobierno, pretender un arrepentimiento que sólo es la expresión de promesas incumplidas (léase jeepetas, combustibles, nombramientos, prebendas, contratas), para luego volver, ser recibidos y reconocidos por la organización?

¿Acaso la sociedad no cuenta para estos aberrados que se han encontrado en un fuerte abrazo propio de quienes como ellos comparten la deshonestidad, la ignorancia y la estupidez como valores esenciales de su ejercicio político y de su ciudadanía?

Estos mercenarios de la política nacional, sus tristes peones y sus cachorritos carecen de sentimiento patriótico, no les interesa el bienestar social, sólo quieren seguir enquistados en la dirección de nuestros partidos, para seguir apuñalando el alma nacional.

Hago un ejercicio político apegado a la ética, ideológicamente convencido, la cabeza repleta de buenas y claras ideas, el pecho pletórico de ideales y el corazón lleno de pasión por la Patria. He comprometido mi carrera política con la construcción de una Patria altiva, digna, solidaria y soberana con partidos políticos en los cuales abunde el talento, la honestidad y la inteligencia.

Por eso rechazo y rechazaré a la gavilla que ha secuestrado la Patria. Por eso rechazo y rechazaré la infeliz readmisión de traidores a nuestro partido. Por eso rechazo y rechazaré las erráticas decisiones de nuestra díscola directiva partidaria. Por eso rechazo y rechazaré a los mercenarios que gobiernan la república.

Quiero un PRD conducido por gente decente. Quiero un PRD luchando por las mejores causas de la nación. Quiero un PRD abrazado al movimiento bolivariano reivindicando a Duarte, a Bosch, a Peña Gómez. Quiero un PRD con un proyecto de nación que coloque a la Republica Dominicana en la ruta del progreso, la paz y la esperanza.

Trabajo y trabajaré en la construcción de una nueva mayoría nacional que rescate al PRD del laberinto en que lo han metido los pervertidos que lo dirigen. Trabajo y trabajaré en la construcción de una nueva mayoría nacional que de vuelta a esta página oscura de la historia. Trabajo y trabajaré en la construcción de una nueva mayoría nacional que escriba un nuevo capitulo en la historia.

Trabajo y trabajaré en la construcción de una nueva mayoría nacional que refunde al PRD y le de a cada dominicano una nueva esperanza. Una nueva mayoría nacional que conduzca al PRD a ser el partido en el cual las mujeres tienen fe. Trabajo y trabajaré en la construcción de una nueva mayoría nacional que convierta al PRD en una nueva razón para que los jóvenes volvamos a creer.

Lo que hizo ayer esa errática dirección partidaria terminó de convencerme de que esa nueva mayoría nacional no sólo es posible, sino necesaria. Urgentemente necesaria.

He fijado mi posición. Se que traerá consecuencias entre la mafia, sus cachorritos y sus tristes peones. Estoy listo, preparado y ansioso por enfrentar cualquier intento por silenciarme o por truncar nuestro propósito.

Tengo moral para decir lo que digo. Nunca me han comprado. Nunca me he vendido.

Aunque por ahora parezca muy radical. Estoy convencido que, más temprano que tarde, la historia me absolverá.

¡Que se vayan todos!

¡Otro PRD es posible!

¡Otro país es posible!

Juan Carlos Guerra
Vicepresidente PRD

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